CARTA AL DIRECTOR

Estimado Sr. Director,

Miles de alumnos salimos de las aulas con una agenda llena de deberes. Después de una larga jornada en el centro escolar de seis a siete horas aún nos quedan varias horas dedicadas al trabajo académico en casa. La mayoría de días, los que nos preocupamos por tener un buen expediente académico, nos pasamos las tardes encerrados en nuestras habitaciones frente a un libro.

Claro está que nuestra principal obligación es estudiar pero, como toda persona, tenemos otras necesidades. A nuestra edad, socializar e intentar hacer nuevos amigos es fundamental para poder madurar. Sin embargo, con la inmensa cantidad de tarea que nos suelen mandar se nos hace imposible; por no mencionar las actividades extraescolares en las que participamos. Hoy en día, tocar un instrumento o practicar algún deporte es bastante frecuente y flaco favor hacen los deberes a estas actividades. Sólo consiguen estresarnos y hacer que faltemos a nuestras aficiones.

Por otra parte, la regularidad del trabajo académico ayuda a crear un hábito que será útil para todos los que continuemos con nuestros estudios. No obstante, abusar de este método puede suscitar el desinterés entre nosotros. Fácilmente, podríamos pensar que nuestro rendimiento en el instituto no es el suficiente para completar el temario establecido y por lo tanto, desconfiar de nuestras aptitudes.

Finalmente, dada la falta de investigación sobre la efectividad de los deberes. Tal vez la mejor opción sea optimizar el tiempo en clase y dejar las actividades lúdicas y de razonamiento, en casa para reforzar los conocimientos obtenidos.

Reciba un cordial saludo,

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Estudiante de 4º de ESO

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