Rincón de la lectura: Un mito griego…

Un mito griego: el origen del caballo.

Hace milenios, en la antigua Grecia había un tipo llamado Cañae al que le encantaba correr cuando no estaba vendiendo vino en su bodega. Él amaba estar en los prados, en contacto con la naturaleza, mientras corría.

Después de muchas carreras, fue declarado el mortal más rápido del mundo, pero para él eso era poco. ¡Quería ser la criatura más rápida del universo! Con el tiempo, empezó a decir que los dioses eran tortugas a su lado, que aquellas entidades no tenían nada que hacer mientras estuviese él. Ninguno de los dioses le prestó ni un minuto de su vida eterna, excepto Ephona, que era una joven juguetona. Esta lo quiso retar a una carrera.

– ¡Te voy a hacer callar la boca, mortal!- gritó Ephona desde los cielos.

– ¡No me das miedo, Ephona! ¡Baja si quieres, regresarás en poco tiempo!- replicó Cañae, quien lejos de asustarse, no dudó en retar a Ephona a que bajara si se atrevía- ¡Voy a ganar de todos modos!

Ephona, enfurecida, quiso matar a Cañae; pero pensó que sería más propio de una diosa dejarle demostrar a un mortal su supuesto talento. ¡Esa misma tarde tendría lugar la carrera!

Como Cañae aseguró, ganó con creces a Ephona, quien contrariada gritó:

– ¿Quieres ser el más rápido? ¡Lo serás, mortal!

Inmediatamente, Ephona transformó a Cañae en un extraño ser de cintura hacia abajo. Tenía cuatro patas robustas y una cola que se asemejaba a los cabellos de Ephona, un cuerpo fuerte y musculoso como si hubiera sido moldeado por los dioses.

Pero aun así, Cañae no dejaba de hablar, por lo que Ephona transformó también su cabeza, privándole de la capacidad para expresarse a través del lenguaje. Cañae quedó de este modo convertido en el primer caballo de la humanidad.

Ephona fue reconocida como la diosa de los caballos y Cañae, su primer súbdito, condenado a servir a la diosa durante toda su vida.

Joel Sendra Bay, 1º ESO C

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